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Devocionales
Una Vida En Cristo
« Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros...» Gálatas 4:19
Uno de los peligros que afectaron a la iglesia en sus primeros años y que continúa haciéndolo hasta la presente, es la falsa doctrina que introduciéndose en las iglesias siembran en los creyentes la semilla del error.
Los peligros no han desaparecidos están latentes y si el cristiano no se mantiene en la sana doctrina, corre el peligro de ser engañado y la fe tiende a debilitarse.
Los peligros que acechan al creyente de manera muy sutil o astuta son variados, lo quieren distraer de la verdadera fe y de sus demandas. Uno de esos peligros es el desánimo, o el ser indulgente consigo mismo; la pérdida de interés a servido para que la fe se vea debilitada y el fervor tiende a desaparecer.
El fervor de antes, ya no aparece, ese primer amor tan ferviente, ya no se lo siente; ahora las tensiones, las dificultades, los conflictos, internos y externos han bloqueado el desarrollo de la fe , esa fe que lo debe llevar a ser fuerte, decidido, y hasta atrevidos para cumplir con la demanda, se va perdiendo en medio de las dificultades.
¿Se ha olvidado cuál es la voluntad de Dios para usted? Preste atención: El Espíritu Santo nos dice a todos los creyentes, que la meta, mientras estemos en este cuerpo es que Cristo sea formado en nuestra vida, ¿Sabe qué es esto? ¡Cristo tomando el control de su vida y la mía!
El asunto entonces, radica en nuestra voluntad, cada uno decide si se lo permite o no.
¿Desea usted que Cristo sea formado en su vida? Déjela en las manos de Dios.
Daniel Zambrano















