
¡LEVÁNTATE Y CORRE!
“...PORQUE AUNQUE SIETE VECES CAIGA EL JUSTO, VOLVERÁ A LEVANTARSE...” (Proverbios 24:16)
Carole Mayhall escribió: “La otra noche, Jack y yo vimos un drama televisivo llamado ‘Observa cómo corre’. En él, una maestra de escuela divorciada de cuarenta años de edad decidió hacer “footing”, para terminar ingresando en el Maratón de Boston en el que se corren unos cuarenta y dos kilómetros. Es una prueba muy dura tanto para el alma como para la mente y para el cuerpo. Su objetivo fue terminar la carrera, y a pesar de que se mofaban de ella y la agredieron, no lo perdió de vista. Cuando llegó el día de correr, se afrontó a su prueba más importante. Mientras corría, le salieron unas ampollas enormes en los pies y fue golpeada y herida por una bicicleta. Cuando se encontraba a varios kilómetros de la línea de llegada, se encontraba totalmente exhausta, pero continuaba. Luego, a unos pocos metros de la meta, y a altas horas de la noche, cuando la mayoría de los demás corredores había terminado o se había rendido, se cayó de bruces, demasiado cansada para poder levantarse. Sin embargo, sus amigos colocaron una cinta normal y corriente encima de la línea de llegada y comenzaron a vitorearla. Ella levantó la cabeza, vio la cinta y se dio cuenta de que la meta estaba a la vista. Con un esfuerzo superior se levantó de nuevo y con un arranque brusco de energía extraído de lo más profundo de su ser corrió los últimos metros”.
La victoria pertenece a aquéllos que siguen fijándose en la meta y no en el abandono, no en el proceso, sino en el premio, no en la experiencia dura, sino en el tesoro prometido a aquéllos que perseveran. Para los seguidores de Cristo, un tema de doble aspecto es: levantarse de nuevo y correr la carrera. Pero tú no puedes ganarla si no corres y te arriesgas a caer. No importa lo que causó tu caída, hoy, la palabra para ti es: “Toma la mano de Dios, ¡levántate y corre!”.
Por Bob y Debbie Gass,
con la colaboración de Ruth Gass Halliday














