
Cuando hablamos sobre la conciencia debemos tener claro que la misma es una incitación que está dentro de nosotros y nos lleva a ejecutar lo que creemos correcto y evitar lo que creemos equivocado. Más bien es un voz interior que te da testimonio, acusándote si cree que estás equivocado, o sencillamente te defiende si cree que tienes razón.
(Romanos 2:15). «Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos”. Si haces caso de estas incitaciones tendrás una conciencia buena o limpia
(Timoteo 1:5) «Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido del corazón limpio, y de buena conciencia y de fe no fingida”.
No, obstante, si no haces caso de ellas tienes una conciencia culpable
(Hebreos 10:22) «Acerquémonos con corazón sincero en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de la mala conciencia y lavados los cuerpos con agua pura”.
En otras palabras, hermanos, tu conciencia viene a ser un timbre de alarma que Dios usa para despertarte al hecho de que pasa algo malo. Todos tenemos conciencias, pero somos diferentes, por lo tanto cada uno de nosotros registra lo que es correcto o erróneo dentro de las diferentes opiniones y forma de ver las cosas.
Sin embargo, puede darse la situación que el timbre de nuestra conciencia no suene cuando debería y a veces uyyyy, hay una falsa alarma. Nuestra conciencia no es razonable, su trabajo es incitarnos a lo correcto y muchos de nosotros tratamos de apaciguarla, comprarla y negarla produciendo una severa tensión en nuestra rutina diaria. Al tratar de enterrar o obviar las tensiones conseguimos menguarlas por un tiempo, no obstante, el chichón volverá a salir trayendo consigo la amargura.
Dios nos ha dado la conciencia para ayudarnos a conocerle, en una situación ideal, esta conciencia estaría programada para mostrarnos siempre cuándo estamos haciendo lo que Dios quiere y cuándo no. En nuestro estado caído el hombre tiene una conciencia que no siempre refleja la voluntad de Dios, la usa a discreción su propio criterio de obtención y comodidad. La gente es criada en su niñez de diferentes maneras y mientras crecemos la conciencia es entrenada. Esta forma robótica de conciencia puede estar o no en la línea con lo que Dios realmente quiere, lo que se da a nuestra mente concerniente a lo que esta mal o bien determinará el funcionamiento de la misma.
La conciencia es como un ordenador, solamente llegará a las respuestas correctas si le damos la información correcta. Nuestro creador quiere reprogramar nuestra conciencia para que actúe como guía o brújula que enseñe el camino de Dios cada vez que tomemos una decisión, esto limitará nuestra desobediencia y nos ayudará a hacer lo que El quiere.
NECESITAMOS AMIGOS, DEJAR QUE DIOS CAMBIE NUESTRA CONCIENCIA, A TRAVES DE SU PALABRA Y ASI TENDREMOS UNA MENTE RENOVADA
PUBLICADO POR :EDWIN KAKO VASQUEZ
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