EL MOMENTO MÁS VALIOSO


“Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.” Lucas 10:41-42

Que historia más bella la de Marta y Maria, tuvieron en su hogar un huésped único y extraordinario, a Jesus el hijo de Dios. Me llama la atención el hecho de que Jesus se sentía muy bien con estos hermanos, ¡se sentía en familia! Nos relata la historia bíblica que Maria dedicó su atención total y completa a compenetrarse con el Maestro.  Me la imagino sentada a sus pies, muchas veces tocando sus manos y observando su mirada tierna y a su vez escuchar su dulce voz y oír como la palabra fluía a su vida como bálsamo al alma.  Maria estaba decidida a aprovechar este momento que no volvería pues Jesus estaba cerca de su misión en este mundo; entregar su vida en la cruz. No dejo pasar aquella ocasión tan valiosa, no la desperdició; y por ésta razón fue grandemente alabada por el Maestro.
He escogido este pasaje bíblico para hablar de un tema sumamente importante en el hogar y es la comprensión, el amor, y el tiempo que pasamos con los nuestros; con lo más valioso que Dios nos ha dado, ¡nuestra familia!  La importancia de esto es que hay momentos que jamás se volverán a repetir, y oportunidades que jamás hemos de volver a ver.
En estos días que mi hijo menor ha tomado la decisión de ingresar a las Fuerzas Armadas de los E.U., como madre he sentido un dolor inmenso por su partida, pero a la misma vez gran satisfacción porque pudimos aprovechar momentos inolvidables con nuestro hijo menor, momentos de ternura y afección que siempre quedaran en la memoria. Cuantas veces estuvimos jugando con él disfrutando en el parque, comiendo helados, compartiendo en la naturaleza, abrazándolo, o quizás leyéndole una historia bíblica, hablando de una noticia de ultimo momento, explicándole un tema social; en fin momentos valiosos en su vida y en la nuestra, como padres.
Esto me hace recordar que vivimos en un mundo complicado, lleno de compromisos, y demasiado complejo.  La familia moderna ya casi no dialoga, no pasan momentos de refrigerio, no comparten; no toman vacaciones porque no hay tiempo, y lo más valioso que tenemos: “nuestra familia” se sigue dejando para después.  La vida da giros drásticos y hay momentos que no volverán a repetirse; así como el momento de Jesús en casa de Marta y Maria.  Recordemos que el orden de Dios es: primero DIOS, luego la familia y después el Ministerio.  A veces tendemos a cambiar ese orden y ahí es donde nos sentimos frustrados y vienen consecuencias nefastas en el hogar.
Si has perdido las fuerzas para luchar por tu matrimonio y te has cansado de luchar por tus hijos, si ya no toman momentos juntos de compartir como familia; te exhorto a que no dejes pasar ni un día más. Quita el enojo y el resentimiento de tu vida y dale paso a la bendición que Dios tiene para ti y los tuyos. ¡Son momentos que jamás volverán!

Para: mujerescristianas.org
Por: Pastora Lucy Carmona



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