“Agobiada entre tanto que hacer, las actividades, el trabajo, los quehaceres, las responsabilidades, los compromisos, las ocupaciones, etc, etc, etc. Miles de cosas que pensar y que hacer, cada una de ellas cumpliendo una completa misión: (distraerme), soy consciente de mis pensamientos y de la alerta que me da tantas ocupaciones y menos calidad en mi vida con Dios, pero no puedo parar, debo seguir, todo tiene que estar listo, todos cuenta conmigo, todos creen que yo lo haré.
De repente algo muy grande me paraliza, me detiene: es el fracaso, es el temor, es el miedo. ¿Será que no podré cubrir todo?, mientras más pasa el tiempo empiezo a bajar el ritmo de mi trabajo y ajetreo, miles de listas de tareas por hacer, llegan nuevas responsabilidad, más cosas que hacer; que sé, nadie las hará por mi, pero no puedo moverme, no creo que pueda lograrlo, tengo mucho miedo, tengo muchas ganas de llorar, solo me provoca encerrarme en mi cuarto, y no salir nunca más, estoy muy cansada, no quiero luchar, ni trabajar más, que todo salga como tenga que salir” …
¡Qué monologo tan turbulento!. Este es el hablar y el pensar de muchas mujeres en la actualidad, hay algo que parece ser más grande que ellas: el fracaso, y el pensamiento negativo de que nunca podrán… ¿Será que en tus ocupaciones, dejas entrar a Dios en tu vida, desde cuándo no oras antes de empezar tu trabajo, o algo sencillo: antes de comer? ¿Desde cuándo no haces los pequeños detalles para Dios pero que tenían una calidad invalorable?. Si te identificas con este texto; entonces déjame decirte que encontré la solución, cuando temas, no temas más, decide tener el control de todo, recuerda nadie puede hacer eso por ti, solo tu tienes la solución en tus manos, empieza a llenarte de Dios, a buscarlo en tus muchos quehaceres, y verás qué, ese miedo desaparecerá. Claro que tú puedes, tu lucha nunca puede terminar hasta que venzas, recuerda que la única que puede limitarte eres tú misma.
Hay tanto que hacer que terminas creyendo que no puedes tu sola con tanto, entonces necesitas fortaleza; sin Dios nunca podremos seguir, y hasta terminaremos pensando que nada de lo que hagamos será posible, solo quien Te creó sabe como darte la fuerza que necesitas. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Filipenses 4:13. Recuerda vencer cada guerra, cada lucha que se te presenta, si caes, levántate, si fracasas, inténtalo de nuevo, pero nunca dejes la lucha hasta conseguir Tu Victoria.
Dios te bendiga mucho.
Por: Sinaí Farias















